En el código genético del deportista español debe existir un ADN que le hace tropezar repetidamente con la misma piedra. Por lo general, después de conseguir algún triunfo importante solemos acudir a las siguientes citas con un aire de suficiencia y confianza que, en la mayoría de las ocasiones, nos perjudica y nos da algún que otro susto. Pecamos de sacar pecho prematuramente, con el riesgo que ello conlleva. Los que hemos estado en primera línea de batalla sabemos que, probablemente, esta presuntuosidad puede ser una de nuestras mayores enemigas. Lo peor de todo es que lo sabemos, que somos conscientes de ello e incluso llegamos a reconocerlo, pero volvemos a tropezar. ¿Y qué suele ocurrir? Pues lo que un gran amigo mío y yo solemos denominar “pectus excavatum”, un término médico que traducido a nuestra jerga significa algo así como “que te meten el pecho para dentro”. "Pectus excavatum" es una deformidad de la caja torácica en la que el pecho queda hundido y no es que con ello quiera hacer ninguna gracia al respecto ni herir sensibilidades, pero sí es cierto que haciendo un símil, es como solemos terminar o empezar muchos de nuestros campeonatos cuando no tenemos la mentalidad que se requiere. En ocasiones aún tienes tiempo de rectificar y enderezar el rumbo, pero en otras tantas suele ocurrir que queda poco o ningún margen de rectificación.
Está claro que esto es DEPORTE y que se tienen días malos (o muy malos) en los que no suelen salir las cosas como a uno le gustaría, pero considero que la mentalidad con la que se afrontan los desafíos son la clave para llevarte pocas sorpresas desagradables y sí conseguir éxitos.
Esperemos que ese maldito gen que nos condiciona a muchos de los deportistas españoles lo vayamos eliminando a base de humildad, carácter y sacrificio. Que no nos vuelva a jugar malas pasadas en un futuro o, al menos, las mínimas posibles.
viernes, 3 de septiembre de 2010
miércoles, 28 de julio de 2010
'Menos samba e mais trabalhar'
Hace unos meses acudí a una interesantísima charla ofrecida por Zan Tabak en la que explicaba los métodos de trabajo de la antigua Yugoslavia. Muchos argumentos de su ponencia, que comparto a rajatabla, me llamaron poderosamente la atención. Concretamente, un detalle se me quedó grabado a fuego: Zan comentaba que ellos, los jugadores profesionales de la época, contrataban de su bolsillo a un personal trainer para los meses de verano.
Él hacía referencia a que esos meses eran cruciales para el jugador ya que se aprovechaba al máximo el tiempo de este entrenamiento, dedicado al 100% a la mejora de la técnica individual. Mi reflexión es la siguiente: ¿por qué no hemos importado este hábito a España?, ¿no debería ser lo normal trabajar este aspecto en los largos meses entre temporadas? Salvo en casos muy excepcionales, pocos son los jugadores que los dedican a un objetivo tan importante como es la mejora personal, más allá de hacer unas pesas para mantener el tono físico. La mayoría de las ligas concluyen las primeras semanas del mes de mayo y las pretemporadas comienzan sobre primeros de septiembre. Eso arroja un período vacacional de casi cuatro meses. ¿No debería ser una ambición legítima de los jugadores mejorar su rendimiento técnico durante este período? Mi opinión es que debería ser una autoexigencia de los profesionales pero muy especialmente de los jóvenes.
Recientemente he tenido la suerte de ejercer de personal trainer de una joven promesa que está demostrando que quiere dar un salto de calidad importante. Se trata de Pere Tomás, del DKV Joventut. Trabajando individualmente con él me he dado cuenta de cómo un jugador al que se le presta una atención profesional específica puede corregir sus malos vicios y, sobre todo, mejorar aspectos importantes del juego.
Por lo tanto, Zan, estoy totalmente de acuerdo con la que era vuestra filosofía de trabajo. Los veranos pueden y deben servir para desconectar, pero también pueden y deben ocuparse parcialmente en trabajar para mejorarse las aptitudes. Muchos entrenadores lo hacemos, pero aún son pocos son los jugadores que lo intentan. Reciclarse o morir, que dicen otros. ¿No?
Él hacía referencia a que esos meses eran cruciales para el jugador ya que se aprovechaba al máximo el tiempo de este entrenamiento, dedicado al 100% a la mejora de la técnica individual. Mi reflexión es la siguiente: ¿por qué no hemos importado este hábito a España?, ¿no debería ser lo normal trabajar este aspecto en los largos meses entre temporadas? Salvo en casos muy excepcionales, pocos son los jugadores que los dedican a un objetivo tan importante como es la mejora personal, más allá de hacer unas pesas para mantener el tono físico. La mayoría de las ligas concluyen las primeras semanas del mes de mayo y las pretemporadas comienzan sobre primeros de septiembre. Eso arroja un período vacacional de casi cuatro meses. ¿No debería ser una ambición legítima de los jugadores mejorar su rendimiento técnico durante este período? Mi opinión es que debería ser una autoexigencia de los profesionales pero muy especialmente de los jóvenes.
Recientemente he tenido la suerte de ejercer de personal trainer de una joven promesa que está demostrando que quiere dar un salto de calidad importante. Se trata de Pere Tomás, del DKV Joventut. Trabajando individualmente con él me he dado cuenta de cómo un jugador al que se le presta una atención profesional específica puede corregir sus malos vicios y, sobre todo, mejorar aspectos importantes del juego.
Por lo tanto, Zan, estoy totalmente de acuerdo con la que era vuestra filosofía de trabajo. Los veranos pueden y deben servir para desconectar, pero también pueden y deben ocuparse parcialmente en trabajar para mejorarse las aptitudes. Muchos entrenadores lo hacemos, pero aún son pocos son los jugadores que lo intentan. Reciclarse o morir, que dicen otros. ¿No?
domingo, 13 de junio de 2010
Cómo remontar un 0-2 gracias a un trasero
A colación del emocionante playoff final de la ACB, me viene a la cabeza un ejercicio de ‘abuelo cebolleta’ sobre la primera vez en que un equipo de ACB o LEB levantó un 0-2 en contra con el factor cancha a favor. Os pongo en situación.
Temporada 98-99. Por un lado, el Club Baloncesto Los Barrios de Larry Davis, Carlos Rodríguez, Antón Soler, Juan Rosa etc. y un servidor; por el otro, el Abeconsa Ferrol de Ricardo Aldrey, un ‘jovencísimo’ Manolito Aller, Lucho Fernández, Guillermo Rejón, Eric Cuthrell, Herbert Baker y compañía.
Comienza la eliminatoria y nuestro factor cancha se evapora en menos que canta un gallo, 0-1. Tras la decepción inicial, afrontamos el segundo combate y volvemos a caer. Todo pinta mal, parece IMPOSIBLE siquiera hablar de remontada. Pero a la salida de los vestuarios se produce un hecho que cambia nuestro sentimiento de frustración por el de rabia y orgullo; el americano de Ferrol, Herbert Baker, sale del pabellón gritando en spaninglish aquello de “¡no volveremos aquí!” e “¡It´s over!”. Y no acabó ahí su actuación estelar, además le dedicó a la gente congregada ahí una bajada de pantalones a la subida del autobús, lo que viene a llamarse ‘un calvo’ en el argot popular. Su descaro a punto estuvo de provocar incidentes mayores.
Cuando salimos del vestuario y nos pusieron al corriente de lo acontecido comprobamos la decepción sufrida en los rostros de los aficionados, que nos exigían llegar a un quinto partido en casa para que el sujeto volviera a dar la cara. En ese momento la afición convirtió nuestra aflicción en deseos de revancha para restituir el orgullo de nuestro equipo y de nuestros seguidores. Lo tuvimos claro.
En un arranque de estupidez sin paliativos, me aposté con mi delegado de equipo y gran amigo, Miguel Moreno, una mariscada en Ferrol si conseguíamos vencer los dos partidos allí. Éste aceptó con mucho gusto, frotándose las manos, sabiéndose ganador de un suculento premio.
Pronto nos presentamos en Ferrol. Pisando el legendario pabellón de La Malata se me venían a la cabeza aquellos carruseles radiofónicos míticos de baloncesto al grito de “¡¡¡¡¡¡¡¡¡Trrrrrrrrrriiplee en La Malataaaaaaaaa!!!!!!!!!!”.
Y lo conseguimos. Ganamos los dos partidos y cumplimos con la misión que nuestra gente nos había encomendado. Infinidad de llamadas y mensajes de aliento primero y gratitud después, nos acompañaron durante todo el viaje. La cara de mi delegado y amigo era un poema, pero las apuestas hay que cobrárselas. Cuando hablamos con nuestro presidente, Juan España, para informarle de que no íbamos a cenar en el hotel, nos imploró que postergáramos nuestro compromiso gastronómico ya que en dos días jugábamos el quinto partido y no quería que corriéramos el riesgo de que alguna nécora o percebe nos sentara mal. Aceptamos porque él se comprometió, a cambio, a pagar una cena de postín para todos los jugadores y cuerpo técnico después del quinto choque. Cambiaríamos los suculentos manjares gallegos por una cena más típica del sur compuesta por viandas de Sanlúcar de Barrameda, Jamón de la sierra de Huelva, carnes de mi gran amigo Jesús (¡¡¡¡restaurante Al-Andalus, qué grande!!) y resto de divinidades.
Así que nos dispusimos a volver apresuradamente a Los Barrios ya que el cuarto partido finalizó en Ferrol el viernes a las 11 de la noche y el quinto y definitivo partido se disputaba el domingo a las 12 de la mañana. Los descompuestos jugadores de Ferrol tuvieron que ir directamente a sus casas a hacer las maletas y montarse esa misma noche en el autobús. Toda la noche viajando para llegar a mediodía a Los Barrios.
Nosotros, relativamente, tuvimos más suerte porque viajamos en avión. No obstante, desde primera hora del sábado padecimos un sinfín de horas de espera en aeropuertos, enlaces y autobús. Llegamos a Los Barrios las 9 de la noche absolutamente reventados; con el tiempo justo para ir a casa, deshacer la maleta, cenar algo, dormir un rato, despertarse y ¡¡VOLVER A JUGAR!!
Y en el quinto partido se consumó la remontada histórica. Y… ¿ qué pasó con el jugador Herbert Baker? Pues acabó haciéndose fotos con la peña más conocida en la LEB, ‘El Infierno Barreño’. Con los pantalones subidos.
Temporada 98-99. Por un lado, el Club Baloncesto Los Barrios de Larry Davis, Carlos Rodríguez, Antón Soler, Juan Rosa etc. y un servidor; por el otro, el Abeconsa Ferrol de Ricardo Aldrey, un ‘jovencísimo’ Manolito Aller, Lucho Fernández, Guillermo Rejón, Eric Cuthrell, Herbert Baker y compañía.
Comienza la eliminatoria y nuestro factor cancha se evapora en menos que canta un gallo, 0-1. Tras la decepción inicial, afrontamos el segundo combate y volvemos a caer. Todo pinta mal, parece IMPOSIBLE siquiera hablar de remontada. Pero a la salida de los vestuarios se produce un hecho que cambia nuestro sentimiento de frustración por el de rabia y orgullo; el americano de Ferrol, Herbert Baker, sale del pabellón gritando en spaninglish aquello de “¡no volveremos aquí!” e “¡It´s over!”. Y no acabó ahí su actuación estelar, además le dedicó a la gente congregada ahí una bajada de pantalones a la subida del autobús, lo que viene a llamarse ‘un calvo’ en el argot popular. Su descaro a punto estuvo de provocar incidentes mayores.
Cuando salimos del vestuario y nos pusieron al corriente de lo acontecido comprobamos la decepción sufrida en los rostros de los aficionados, que nos exigían llegar a un quinto partido en casa para que el sujeto volviera a dar la cara. En ese momento la afición convirtió nuestra aflicción en deseos de revancha para restituir el orgullo de nuestro equipo y de nuestros seguidores. Lo tuvimos claro.
En un arranque de estupidez sin paliativos, me aposté con mi delegado de equipo y gran amigo, Miguel Moreno, una mariscada en Ferrol si conseguíamos vencer los dos partidos allí. Éste aceptó con mucho gusto, frotándose las manos, sabiéndose ganador de un suculento premio.
Pronto nos presentamos en Ferrol. Pisando el legendario pabellón de La Malata se me venían a la cabeza aquellos carruseles radiofónicos míticos de baloncesto al grito de “¡¡¡¡¡¡¡¡¡Trrrrrrrrrriiplee en La Malataaaaaaaaa!!!!!!!!!!”.
Y lo conseguimos. Ganamos los dos partidos y cumplimos con la misión que nuestra gente nos había encomendado. Infinidad de llamadas y mensajes de aliento primero y gratitud después, nos acompañaron durante todo el viaje. La cara de mi delegado y amigo era un poema, pero las apuestas hay que cobrárselas. Cuando hablamos con nuestro presidente, Juan España, para informarle de que no íbamos a cenar en el hotel, nos imploró que postergáramos nuestro compromiso gastronómico ya que en dos días jugábamos el quinto partido y no quería que corriéramos el riesgo de que alguna nécora o percebe nos sentara mal. Aceptamos porque él se comprometió, a cambio, a pagar una cena de postín para todos los jugadores y cuerpo técnico después del quinto choque. Cambiaríamos los suculentos manjares gallegos por una cena más típica del sur compuesta por viandas de Sanlúcar de Barrameda, Jamón de la sierra de Huelva, carnes de mi gran amigo Jesús (¡¡¡¡restaurante Al-Andalus, qué grande!!) y resto de divinidades.
Así que nos dispusimos a volver apresuradamente a Los Barrios ya que el cuarto partido finalizó en Ferrol el viernes a las 11 de la noche y el quinto y definitivo partido se disputaba el domingo a las 12 de la mañana. Los descompuestos jugadores de Ferrol tuvieron que ir directamente a sus casas a hacer las maletas y montarse esa misma noche en el autobús. Toda la noche viajando para llegar a mediodía a Los Barrios.
Nosotros, relativamente, tuvimos más suerte porque viajamos en avión. No obstante, desde primera hora del sábado padecimos un sinfín de horas de espera en aeropuertos, enlaces y autobús. Llegamos a Los Barrios las 9 de la noche absolutamente reventados; con el tiempo justo para ir a casa, deshacer la maleta, cenar algo, dormir un rato, despertarse y ¡¡VOLVER A JUGAR!!
Y en el quinto partido se consumó la remontada histórica. Y… ¿ qué pasó con el jugador Herbert Baker? Pues acabó haciéndose fotos con la peña más conocida en la LEB, ‘El Infierno Barreño’. Con los pantalones subidos.
viernes, 14 de mayo de 2010
Cuando lo difícil parece fácil
Estamos inmersos en la resaca por el título que ha obtenido el F.C. Barcelona en la Final Four celebrada en París y un servidor no quiere desaprovechar la ocasión de manifestar, primero, la enhorabuena al conjunto blaugrana; y segundo, mi admiración por el Entrenador Jefe de ese conjunto, Don Xavier Pascual.
Ganar un título de tal envergadura supone que la gente haga cola para darte palmaditas en la espalda y adularte insistiendo en lo bueno que eres. Yo no quiero ser menos. En este post quisiera destacar la figura de Xavi Pascual no sólo por conseguir un título de tanto prestigio, sino por cómo lo ha ganado. Siendo prudente, lo definiría de Lección Magistral sobre cómo gestionar un grupo y preparar tácticamente una Final Four.
“Gestión de Grupos”, he ahí la cuestión. Conseguir que un equipo compuesto por trece jugadores catalogados de estrellas (y con sus respectivos egos) sean capaces de asumir los roles estipulados para conseguir el objetivo marcado, está al alcance de muy pocos. Lograr que jugadores de prestigio internacional asuman un segundo plano o la escasa o nula participación en un partido y que comprendan que son decisiones técnicas, nos hace percibir la dimensión que tiene este entrenador en el conjunto.
Cada jugador tiene su función y la desempeña con milimétrica precisión, ninguno se salta el guión. Se percibe que el resto del Cuerpo Técnico desempeña un papel activo, siendo piezas básicas del perfecto engranaje de la maquinaria azulgrana.
El éxito de esta temporada se empezó a gestar el pasado verano. Xavi Pascual entendió las necesidades de su equipo y ha sabido cubrirlas a la perfección. El baloncesto de élite se encamina hacia un juego basado en el físico, tremendamente físico. Y ha conseguido reunir un grupo de jugadores que reúnen esa condición además de un alto nivel competitivo y de un talento descomunal.
El ritmo, la intensidad, la paciencia, las decisiones, los recursos tácticos, la lec-tura del juego…todo está controlado y parece discurrir bajo el guión preestablecido que Xavi Pascual ha escrito la noche anterior. Y conseguir esto, algo que parece fácil, obvio y básico en un equipo de élite, más aún viendo el juego del F.C. Barcelona, es lo más complicado del Baloncesto.
Actualmente en el deporte de la canasta un entrenador que se precie debe, además de poseer grandes conocimientos técnicos, tácticos, físicos, psicológicos etc., poseer un don; éste que da el salto de calidad y que puede diferenciar un equipo bueno de un equipo ganador. Ese don tiene un nombre: Gestión de Grupos.
Mi más sincera felicitación al F.C. Barcelona y reconocimiento público a la ex-traordinaria labor de Don Xavier Pascual.
Ganar un título de tal envergadura supone que la gente haga cola para darte palmaditas en la espalda y adularte insistiendo en lo bueno que eres. Yo no quiero ser menos. En este post quisiera destacar la figura de Xavi Pascual no sólo por conseguir un título de tanto prestigio, sino por cómo lo ha ganado. Siendo prudente, lo definiría de Lección Magistral sobre cómo gestionar un grupo y preparar tácticamente una Final Four.
“Gestión de Grupos”, he ahí la cuestión. Conseguir que un equipo compuesto por trece jugadores catalogados de estrellas (y con sus respectivos egos) sean capaces de asumir los roles estipulados para conseguir el objetivo marcado, está al alcance de muy pocos. Lograr que jugadores de prestigio internacional asuman un segundo plano o la escasa o nula participación en un partido y que comprendan que son decisiones técnicas, nos hace percibir la dimensión que tiene este entrenador en el conjunto.
Cada jugador tiene su función y la desempeña con milimétrica precisión, ninguno se salta el guión. Se percibe que el resto del Cuerpo Técnico desempeña un papel activo, siendo piezas básicas del perfecto engranaje de la maquinaria azulgrana.
El éxito de esta temporada se empezó a gestar el pasado verano. Xavi Pascual entendió las necesidades de su equipo y ha sabido cubrirlas a la perfección. El baloncesto de élite se encamina hacia un juego basado en el físico, tremendamente físico. Y ha conseguido reunir un grupo de jugadores que reúnen esa condición además de un alto nivel competitivo y de un talento descomunal.
El ritmo, la intensidad, la paciencia, las decisiones, los recursos tácticos, la lec-tura del juego…todo está controlado y parece discurrir bajo el guión preestablecido que Xavi Pascual ha escrito la noche anterior. Y conseguir esto, algo que parece fácil, obvio y básico en un equipo de élite, más aún viendo el juego del F.C. Barcelona, es lo más complicado del Baloncesto.
Actualmente en el deporte de la canasta un entrenador que se precie debe, además de poseer grandes conocimientos técnicos, tácticos, físicos, psicológicos etc., poseer un don; éste que da el salto de calidad y que puede diferenciar un equipo bueno de un equipo ganador. Ese don tiene un nombre: Gestión de Grupos.
Mi más sincera felicitación al F.C. Barcelona y reconocimiento público a la ex-traordinaria labor de Don Xavier Pascual.
jueves, 8 de abril de 2010
Semanas de pasión en las ligas Adecco
Dejamos atrás una Semana Santa de pasión en Sevilla, donde una ciudad se vuelca para con sus cofradías y se viven momentos emotivos, de tensión y de alegría, y momentos de penas y tristezas en las procesiones que no pudieron realizar su estación de penitencia por culpa de la lluvia. Pues bien, en nuestras ligas Adecco comienzan las Semanas de Pasión. Es el momento del pico alto de forma que buscan los entrenadores en sus respectivas programaciones. Ya no hay tiempo para experimentos y tampoco para descuidos. De aquí en adelante un tropiezo se puede pagar muy caro.
En la Adecco Oro nos encontramos con un CAI Zaragoza que ya se siente ACB por méritos propios y al que sólo una monumental desgracia le privaría de volver a codearse con la élite de nuestro baloncesto nacional.
La segunda plaza también tiene nombre y apellido: Melilla Baloncesto. Tras acariciar durante gran parte del año el ascenso directo, tendrá que obtenerlo en la gran guerra de guerrillas que son los play offs. Eso sí, el calor de su público (cada vez más numeroso) le favorecerá en todas las eliminatorias.
La Laguna y Ford Burgos (ojo con Menorca) salvo imprevisto, lucharán por obtener la tercera y cuarta plazas y se confirman como las grandes revelaciones de la liga, además de ir adquiriendo con el paso de las jornadas créditos de sobra para poder soñar con la utopía del ascenso. Poseen canchas muy difíciles para los rivales donde a buen seguro se van a vivir momentos vibrantes en las futuras eliminatorias.
Menorca, León, Cáceres (¡qué gran segunda vuelta realizada!) y Breogán, salvo catástrofe inesperada, parece que estarán en playoff. Nos van a brindar unas series duras, competidas y apasionantes porque por plantilla, nombre y afición tienen capacidad para sorprender a algún incauto.
Van encaminados a disputarse el último billete para playoff La Palma, Girona, Tenerife, Mallorca y Palencia. En estas últimas jornadas se librarán luchas denodadas por obtener esa plaza de privilegio que da caché a un club y que es la consecución de un objetivo perseguido dentro de una dura temporada.
En la zona dramática nos despedimos de un ya sentenciado Vigo que, a pesar de sus intentos y de competir a gran altura (ganando incluso a alguno de los grandes), tendrá que dejar la categoría.
También nos esperan unas semanas de máxima tensión entre los equipos que quieren evitar el play out de descenso y entre los que se encuentran Cornellá y Clínicas Rincón. Tarragona va respirando poco a poco, pero que sabe que no puede relajarse.
Descendiendo a la Adecco Plata el panorama es el de dos equipos que se van a jugar el ascenso directo en unas jornadas finales de infarto. Tíjola y Adepal Alcázar se han mostrado muy sólidos en esta segunda fase, especialmente los castellanomanchegos, y afrontan los últimos escollos desde la confianza, la tensión, la angustia y la esperanza de saberse cerca del ansiado ascenso. Son dos equipos que funcionan de forma diametralmente opuesta. Tíjola destaca básicamente por la fuerza del conjunto. Es un conjunto muy bien engranado que está compitiendo a gran nivel y siendo muy regular durante ambas fases. Alcázar, por su parte, destaca por las grandes individualidades que posee. Los Virgil, Ward, Lyons, Wachsmann, etc, comenzaron la competición algo irregulares pero llegado el momento cumbre están imparables y tienen el ascenso entre ceja y ceja, y ya sólo parece que les aguanta el tirón Tíjola.
Huesca, CajaRioja, Navarra y Andorra se han acomodado ya en la zona play off. Ante estos rivales, el que no ascienda de los dos primeros lo pasará mal para conseguirlo en la segunda oportunidad.
Por otra parte, Plasencia, Huelva y Coruña van a luchar por dos de las tres últimas plazas que dan derecho a jugar el playoff.
La última plaza saldrá, en este innovador formato de competición, del mejor del grupo dos de la Adecco Plata, y por esa posición luchan Santurtzi y Alaior Menorca.
Así que nos esperan verdaderas jornadas de pasión, donde las emociones están garantizadas y los equipos se van a jugar el trabajo de toda una temporada en unos pocos días.
Mucha suerte para todos y preparémosnos para gozar y disfrutar de la esencia del baloncesto, LA PASIÓN.
En la Adecco Oro nos encontramos con un CAI Zaragoza que ya se siente ACB por méritos propios y al que sólo una monumental desgracia le privaría de volver a codearse con la élite de nuestro baloncesto nacional.
La segunda plaza también tiene nombre y apellido: Melilla Baloncesto. Tras acariciar durante gran parte del año el ascenso directo, tendrá que obtenerlo en la gran guerra de guerrillas que son los play offs. Eso sí, el calor de su público (cada vez más numeroso) le favorecerá en todas las eliminatorias.
La Laguna y Ford Burgos (ojo con Menorca) salvo imprevisto, lucharán por obtener la tercera y cuarta plazas y se confirman como las grandes revelaciones de la liga, además de ir adquiriendo con el paso de las jornadas créditos de sobra para poder soñar con la utopía del ascenso. Poseen canchas muy difíciles para los rivales donde a buen seguro se van a vivir momentos vibrantes en las futuras eliminatorias.
Menorca, León, Cáceres (¡qué gran segunda vuelta realizada!) y Breogán, salvo catástrofe inesperada, parece que estarán en playoff. Nos van a brindar unas series duras, competidas y apasionantes porque por plantilla, nombre y afición tienen capacidad para sorprender a algún incauto.
Van encaminados a disputarse el último billete para playoff La Palma, Girona, Tenerife, Mallorca y Palencia. En estas últimas jornadas se librarán luchas denodadas por obtener esa plaza de privilegio que da caché a un club y que es la consecución de un objetivo perseguido dentro de una dura temporada.
En la zona dramática nos despedimos de un ya sentenciado Vigo que, a pesar de sus intentos y de competir a gran altura (ganando incluso a alguno de los grandes), tendrá que dejar la categoría.
También nos esperan unas semanas de máxima tensión entre los equipos que quieren evitar el play out de descenso y entre los que se encuentran Cornellá y Clínicas Rincón. Tarragona va respirando poco a poco, pero que sabe que no puede relajarse.
Descendiendo a la Adecco Plata el panorama es el de dos equipos que se van a jugar el ascenso directo en unas jornadas finales de infarto. Tíjola y Adepal Alcázar se han mostrado muy sólidos en esta segunda fase, especialmente los castellanomanchegos, y afrontan los últimos escollos desde la confianza, la tensión, la angustia y la esperanza de saberse cerca del ansiado ascenso. Son dos equipos que funcionan de forma diametralmente opuesta. Tíjola destaca básicamente por la fuerza del conjunto. Es un conjunto muy bien engranado que está compitiendo a gran nivel y siendo muy regular durante ambas fases. Alcázar, por su parte, destaca por las grandes individualidades que posee. Los Virgil, Ward, Lyons, Wachsmann, etc, comenzaron la competición algo irregulares pero llegado el momento cumbre están imparables y tienen el ascenso entre ceja y ceja, y ya sólo parece que les aguanta el tirón Tíjola.
Huesca, CajaRioja, Navarra y Andorra se han acomodado ya en la zona play off. Ante estos rivales, el que no ascienda de los dos primeros lo pasará mal para conseguirlo en la segunda oportunidad.
Por otra parte, Plasencia, Huelva y Coruña van a luchar por dos de las tres últimas plazas que dan derecho a jugar el playoff.
La última plaza saldrá, en este innovador formato de competición, del mejor del grupo dos de la Adecco Plata, y por esa posición luchan Santurtzi y Alaior Menorca.
Así que nos esperan verdaderas jornadas de pasión, donde las emociones están garantizadas y los equipos se van a jugar el trabajo de toda una temporada en unos pocos días.
Mucha suerte para todos y preparémosnos para gozar y disfrutar de la esencia del baloncesto, LA PASIÓN.
martes, 2 de marzo de 2010
Despedida y hasta pronto
Cuando allá por los años 1983 y 1984 cruzaba diariamente el Puente de Triana hacia el Club Natación Sevilla, no imaginaba que esos serían los primeros días de una larga y maravillosa carrera que hoy toca a su fin. Por aquel entonces el máximo sueño al que podía aspirar pasaba por llegar en un futuro al equipo senior de mi Club de Primera Nacional. Pero el discurrir de mis años de formación me llevó a pensar que podía aspirar a algo más... gracias al sacrificio, ilusión y humildad, reforzadas por la dedicación de todos mis entrenadores de la época (Fran Peregrina, Rocky Jarana, Pedro Barrios, Sergio Castañeda, Juan Manuel Díaz, etc...)
El ingreso en la cantera del antiguo Caja San Fernando (actualmente Cajasol) cumplió mi anhelo de asomarme al mundo profesional. Con la inestimable y desinteresada ayuda en los veranos de Antonio Ruiz (qué duro era estar a las 9:00 am en la solitaria pista del Mar del Plata), uno pisa por primera vez un vestuario de un equipo ACB. A partir de ese momento mi perspectiva y mi ambición cambia. Quiero ser profesional. Y en ese intrincado paso que supone para un chaval -el salto de junior a senior- me acompaña Arturo Montequi, al que considero mi mentor. Su fe fue lo que me impulsó a dar ese paso firme y seguro.
Desde ese instante comienza una carrera que me ha brindado la posibilidad de residir y viajar por la vasta geografía española donde he coincidido con jugadores, entrenadores y aficionados de todo tipo. Mi tránsito por Sevilla, Córdoba, Los Barrios durante seis años, Inca, Huelva, Melilla, Murcia y Alcázar de San Juan a lo largo de dos años han forjado un sincero sentimiento de gratitud a la vida por haber ejercido de lo que me gusta y apasiona. Eternamente me sentiré en deuda con las aficiones que me han mostrado siempre su cariño. Y en ese plano no tengo más remedio que destacar la afición de Los Barrios y a la de Alcázar de San Juan. Ocho años de mi carrera los he pasado en esas dos localidades, que me handejado una huella imborrable.
Mediante esta carta aprovecho para manifestar mi reconocimiento a tantos compañeros con los que hes compartido vestuario, entrenadores que me han tenido que sufrir y muchos amigos que hice por el camino. Los Asa Petrovic, Alberto Piñeiro, Rocky Jarana, Pirulo Fernández, Paco Olmos (en dos años), Josep María Izquierdo (en temporada y media), Félix Alonso, Quino Salvo (en dos años y medio), Moncho Fernández y Miguel Ángel Martín (año y medio) me inculcaron unos valores y conocimientos que me siento preparado y comprometido para divulgar. El recorrido de estos años me ha posibilitado forjar amistades que perdurarán. Los Darrell Lockhart, Chus Poves, Nacho Yáñez, Xavi Sánchez, Aaron Swinson y tantos otros han sido camaradas y compañeros de travesía y son lo mejor del legado que me queda tras esta aventura. Mención especial para F.J. Martín, un hermano.
En esta despedida, además de agradecer a jugadores, entrenadores y aficiones, no dejo pasar la oportunidad de acordarme de los Árbitros, Periodistas, Agentes, Dirigentes, Médicos, Fisios, Preparadores Físicos, Segundos Entrenadores, Delegados y Chóferes y de todos aquellos con los que he coincidido y que aunque no estén en primera línea de fuego forman parte de este deporte tan grande que es el BALONCESTO. Afirmo ahora con orgullo que mi etapa como profesional ha coincidido con el nacimiento y consolidación de las Ligas Adecco (LEB), cuya progresión estructural y profesional sigue imparable.
Después de 500 partidos oficiales en categorías FEB (360 en LEB Oro) y dos ascensos, la decisión de colgar las botas está tomada desde la certeza y seguridad de que ha llegado la hora de cruzar la orilla y emprender el camino de mi creciente vocación: dirigir, gestionar, decidir, arriesgar, observar, analizar, ENTRENAR. Es momento de nuevos retos y desafíos, que me apasionan con la misma ilusión que cuando atravesaba el Puente de Triana allá por los años 1983 y 1984.
La vida discurre por etapas y la decisión de dejar de jugar ha sido durísima. Sé que será difícil volver a experimentar lo disfrutado y sentido en las canchas... especialmente en mi pista favorita y talismán, la del Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza.
Me siento un privilegiado. Pocos somos los que trabajamos en lo que nos gusta y apasiona. Aún así, como me dijo mi gran amigo Darrell Lockart cuando se retiró: “Rafa, ha llegado la hora de decir adiós”. A su verbo me remito. Llegó la hora de decir adiós.
Una vez más: GRACIAS Y HASTA PRONTO
El ingreso en la cantera del antiguo Caja San Fernando (actualmente Cajasol) cumplió mi anhelo de asomarme al mundo profesional. Con la inestimable y desinteresada ayuda en los veranos de Antonio Ruiz (qué duro era estar a las 9:00 am en la solitaria pista del Mar del Plata), uno pisa por primera vez un vestuario de un equipo ACB. A partir de ese momento mi perspectiva y mi ambición cambia. Quiero ser profesional. Y en ese intrincado paso que supone para un chaval -el salto de junior a senior- me acompaña Arturo Montequi, al que considero mi mentor. Su fe fue lo que me impulsó a dar ese paso firme y seguro.
Desde ese instante comienza una carrera que me ha brindado la posibilidad de residir y viajar por la vasta geografía española donde he coincidido con jugadores, entrenadores y aficionados de todo tipo. Mi tránsito por Sevilla, Córdoba, Los Barrios durante seis años, Inca, Huelva, Melilla, Murcia y Alcázar de San Juan a lo largo de dos años han forjado un sincero sentimiento de gratitud a la vida por haber ejercido de lo que me gusta y apasiona. Eternamente me sentiré en deuda con las aficiones que me han mostrado siempre su cariño. Y en ese plano no tengo más remedio que destacar la afición de Los Barrios y a la de Alcázar de San Juan. Ocho años de mi carrera los he pasado en esas dos localidades, que me handejado una huella imborrable.
Mediante esta carta aprovecho para manifestar mi reconocimiento a tantos compañeros con los que hes compartido vestuario, entrenadores que me han tenido que sufrir y muchos amigos que hice por el camino. Los Asa Petrovic, Alberto Piñeiro, Rocky Jarana, Pirulo Fernández, Paco Olmos (en dos años), Josep María Izquierdo (en temporada y media), Félix Alonso, Quino Salvo (en dos años y medio), Moncho Fernández y Miguel Ángel Martín (año y medio) me inculcaron unos valores y conocimientos que me siento preparado y comprometido para divulgar. El recorrido de estos años me ha posibilitado forjar amistades que perdurarán. Los Darrell Lockhart, Chus Poves, Nacho Yáñez, Xavi Sánchez, Aaron Swinson y tantos otros han sido camaradas y compañeros de travesía y son lo mejor del legado que me queda tras esta aventura. Mención especial para F.J. Martín, un hermano.
En esta despedida, además de agradecer a jugadores, entrenadores y aficiones, no dejo pasar la oportunidad de acordarme de los Árbitros, Periodistas, Agentes, Dirigentes, Médicos, Fisios, Preparadores Físicos, Segundos Entrenadores, Delegados y Chóferes y de todos aquellos con los que he coincidido y que aunque no estén en primera línea de fuego forman parte de este deporte tan grande que es el BALONCESTO. Afirmo ahora con orgullo que mi etapa como profesional ha coincidido con el nacimiento y consolidación de las Ligas Adecco (LEB), cuya progresión estructural y profesional sigue imparable.
Después de 500 partidos oficiales en categorías FEB (360 en LEB Oro) y dos ascensos, la decisión de colgar las botas está tomada desde la certeza y seguridad de que ha llegado la hora de cruzar la orilla y emprender el camino de mi creciente vocación: dirigir, gestionar, decidir, arriesgar, observar, analizar, ENTRENAR. Es momento de nuevos retos y desafíos, que me apasionan con la misma ilusión que cuando atravesaba el Puente de Triana allá por los años 1983 y 1984.
La vida discurre por etapas y la decisión de dejar de jugar ha sido durísima. Sé que será difícil volver a experimentar lo disfrutado y sentido en las canchas... especialmente en mi pista favorita y talismán, la del Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza.
Me siento un privilegiado. Pocos somos los que trabajamos en lo que nos gusta y apasiona. Aún así, como me dijo mi gran amigo Darrell Lockart cuando se retiró: “Rafa, ha llegado la hora de decir adiós”. A su verbo me remito. Llegó la hora de decir adiós.
Una vez más: GRACIAS Y HASTA PRONTO
miércoles, 13 de enero de 2010
La Excelencia de Su Excelencia
Han pasado ya algunos meses desde la consecución del campeonato de Europa y tenía pendiente el rendir un pequeño homenaje al entrenador que planificó, conjuntó y dirigió las piezas de ese rompecabezas, que se llama selección española, para entronizarlo. A toro pasado, como se suele decir por mi tierra, es fácil opinar sobre las decisiones acertadas o cuestionables que tuvo entrenador, o sobre cómo se podía haber mejorado algún resultado...He encontrado un término para describir lo que Sergio Scariolo consiguió con la selección: es simple y llanamente, la Excelencia.
La extrema complejidad que supone el gestionar un grupo tan extraordinario y peculiar de jugadores partiendo de la base de que todos son figuras indiscutibles en sus respectivos equipos y algunos de ellos referentes internacionales, pasa por conseguir que todos acaten la filosofía del entrenador asumiendo roles a los cuales no están acostumbrados.
La Selección tuvo un inicio de competición irregular, algo que desató las alarmas en los medios de comunicación, la mayoría de los cuales no dudaron en tirarse al cuello del jefe, criticando sin compasión a un Scariolo que recibió palos hasta en el carnet de identidad. Los argumentos fueron del tipo de que si Ricky está sobrevalorado y aún no está para la Selección, que si Pau viene de ganar un anillo y no está motivado, que si Navarro tal, que si Garbajosa pascual bla bla bla... Tras la avalancha de comentarios, Scariolo no se arredró y condujo a España a la medalla, aunque más allá del título conseguido lo que perdurará en nuestra memoria colectiva es el CÓMO se obtuvo; esta selección adquirió una excelencia en el juego fuera de lo normal, algo muy difícil de alcanzar. La intensidad tanto de la defensa como del ataque fue magnífica, insuperable, casi sobrenatural.
Defensivamente se conjugaron una agresividad espectacular (buena defensa del 1x1 a toda pista, ayudas, defensa del bloqueo directo, rebote...) con el estudio pormenorizado de los contrincantes, en base al cual Scariolo desarrolló un plan defensivo que impidió a los rivales encontrarse cómodos en la pista, pese a sus recursos individuales, disminuyendo los porcentajes de efectividad en sus tiros de campo y sacándolos de su ritmo habitual de juego. Esto propiciaba numerosas acciones de contraataque y transición de las que España sacó mucho partido.
En ataque estático, la Selección derrochó agresividad tanto en la ejecución de los sistemas, como en el timing y en la lectura de juego. La velocidad a la que los jugadores se movían coartaba los intentos de defensa por parte de los oponentes (bloqueo y continuación, cortes para disponer de tiros liberados, la ocupación de los espacios...). Todo se movía con precisión milimétrica, como un reloj suizo made in Spain.
Cada uno de los partidos constituía una lección magistral de cómo ejecutar unas directrices que el rival no podía contrarrestar. Y qué rivales, nada menos que Francia, Grecia, Serbia, Turquía, Lituania, Rusia y compañía. Resulta una obviedad afirmar que la calidad individual es muy importante, pero...¿cuántos equipos de enorme potencial han fracasado por la inadecuada gestión de su plantilla?
Sergio Scariolo consiguió que a los apasionados e incondicionales del baloncesto nos enamorara el juego de la selección, enganchándonos al plasma y haciéndonos disfrutar y enorgullecernos de la eñe y sacando pecho por fin, después de mucho tiempo.
Insisto. Más destacable que el título en sí mismo fue la manera de conseguirlo. El bagaje técnico-táctico que nos ha legado Scariolo tras ese Europeo es oro. Esperamos seguir admirando y gozando de sus conocimientos, filosofía y buen hacer, a la altura de la que es una de las dos mejores selecciones absolutas del mundo.
Enhorabuena, aunque sea con meses de retraso!!!
La extrema complejidad que supone el gestionar un grupo tan extraordinario y peculiar de jugadores partiendo de la base de que todos son figuras indiscutibles en sus respectivos equipos y algunos de ellos referentes internacionales, pasa por conseguir que todos acaten la filosofía del entrenador asumiendo roles a los cuales no están acostumbrados.
La Selección tuvo un inicio de competición irregular, algo que desató las alarmas en los medios de comunicación, la mayoría de los cuales no dudaron en tirarse al cuello del jefe, criticando sin compasión a un Scariolo que recibió palos hasta en el carnet de identidad. Los argumentos fueron del tipo de que si Ricky está sobrevalorado y aún no está para la Selección, que si Pau viene de ganar un anillo y no está motivado, que si Navarro tal, que si Garbajosa pascual bla bla bla... Tras la avalancha de comentarios, Scariolo no se arredró y condujo a España a la medalla, aunque más allá del título conseguido lo que perdurará en nuestra memoria colectiva es el CÓMO se obtuvo; esta selección adquirió una excelencia en el juego fuera de lo normal, algo muy difícil de alcanzar. La intensidad tanto de la defensa como del ataque fue magnífica, insuperable, casi sobrenatural.
Defensivamente se conjugaron una agresividad espectacular (buena defensa del 1x1 a toda pista, ayudas, defensa del bloqueo directo, rebote...) con el estudio pormenorizado de los contrincantes, en base al cual Scariolo desarrolló un plan defensivo que impidió a los rivales encontrarse cómodos en la pista, pese a sus recursos individuales, disminuyendo los porcentajes de efectividad en sus tiros de campo y sacándolos de su ritmo habitual de juego. Esto propiciaba numerosas acciones de contraataque y transición de las que España sacó mucho partido.
En ataque estático, la Selección derrochó agresividad tanto en la ejecución de los sistemas, como en el timing y en la lectura de juego. La velocidad a la que los jugadores se movían coartaba los intentos de defensa por parte de los oponentes (bloqueo y continuación, cortes para disponer de tiros liberados, la ocupación de los espacios...). Todo se movía con precisión milimétrica, como un reloj suizo made in Spain.
Cada uno de los partidos constituía una lección magistral de cómo ejecutar unas directrices que el rival no podía contrarrestar. Y qué rivales, nada menos que Francia, Grecia, Serbia, Turquía, Lituania, Rusia y compañía. Resulta una obviedad afirmar que la calidad individual es muy importante, pero...¿cuántos equipos de enorme potencial han fracasado por la inadecuada gestión de su plantilla?
Sergio Scariolo consiguió que a los apasionados e incondicionales del baloncesto nos enamorara el juego de la selección, enganchándonos al plasma y haciéndonos disfrutar y enorgullecernos de la eñe y sacando pecho por fin, después de mucho tiempo.
Insisto. Más destacable que el título en sí mismo fue la manera de conseguirlo. El bagaje técnico-táctico que nos ha legado Scariolo tras ese Europeo es oro. Esperamos seguir admirando y gozando de sus conocimientos, filosofía y buen hacer, a la altura de la que es una de las dos mejores selecciones absolutas del mundo.
Enhorabuena, aunque sea con meses de retraso!!!
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