Concluida la singladura de los dieciséis equipos de la Adecco LEB Bronce en esta temporada apasionante y antes de zarpar hacia los playoff voy a realizar un comentario sobre los jugadores foráneos que han llamado mi atención por su calidad y proyección, y también sobre los auténticos dinosaurios que seguimos aquí, peleando desde los tiempos del cretácico.
Soltamos amarras:
Paul Willians (Ávila): Este nombre, junto al de Cris Mortellaro forman el dúo revelación de la liga. Me ha sorprendido su poderío físico interior. Es el dominador de ambas zonas por excelencia. Defensivamente es un jugador rocoso, inteligente e intimidador. En ataque es móvil gracias a sus buenos movimientos, pero lo que le hace único es el rebote ofensivo.
Los coge tanto por fuerza como por colocación y ha conseguido promediar casi cuatro por partido, alzándose como líder de la liga en este aspecto.
Dreke Bouldin (Ávila): MVP de la Liga LEB Bronce 2008-2009. Es un escolta metido en el cuerpo de un "cuatro". Su velocidad a la par de su habilidad en el tiro exterior le convierten en un hombre prácticamente indefendible en esta categoría. Siendo ala-pívot, promedia casi los mismos lanzamientos en tiros de dos y de tres. En su contra se puede decir que es un jugador de rachas y que la suerte de su equipo depende de su estado. Ayuda muchísimo en el rebote defensivo, pero jugar tan lejos del aro le hace ser muy poco peligroso en el rebote ofensivo.
Cristopher Mortellaro (Tarragona): Jugador muy a tener en cuenta. Es un "5" puro que destaca por sus buenos movimientos de pies en el poste bajo. Es una referencia ofensiva interior capaz tanto de leer bien para finalizar él como para sacar el balón para un tiro exterior si hay ayuda. Jugador duro, con buena mentalidad y capacidad de trabajo, defensivamente capaz de atenazar a los pesos pesados de los otros equipos y con muy buena intensidad para ir al rebote en ambos aros.
Jermaine Turner (Tíjola): Es un "4" que ronda sólo el 1.95 aproximadamente aunque su físico portentoso le convierte en un jugador tremendamente peligroso en esta categoría. Posee además un buen tiro de 4-5 metros que obliga a su defensor a no darle espacios y así aprovecha su velocidad para ir al aro. Tiene una mentalidad ganadora que le hace dar el 100% de sí mismo y sacar lo mejor de los que le rodean.
Bojan Bogdanovic (Real Madrid): Jugador con unas cualidades físicas, técnicas y tácticas envidiables. Es un "3" que puede cubrir cualquier posición. Excelente su tiro tras bote, tras salida de bloqueos escalonados y en lado débil, por lo que es una constante amenaza ofensiva. Lee muy bien el juego y es buen pasador. Quizás le falte algo de carácter para poder llegar a ser un jugador de ligas superiores.
Nikola Mirotic (Real Madrid): Jugador en progresión pero que sus números le avalan. Tiene todo el futuro por delante y dependerá de lo que él y los que le rodean sean capaces de sacarle. Jugador con muy buena planta, físicamente aún por consolidarse, pero que técnicamente es muy bueno. Es un baloncestista con características de juego muy similares a Ricardo Guillén. Tendremos que ir viendo su evolución pero los mimbres los tiene.
Zachary Andrews (Guadalajara): Poderío físico por excelencia. Desde Lester Earl, no he vuelto a ver un jugador con unas condiciones físicas tan descomunales como las de este hombre. Le gusta hacer algún tiro exterior, pero se mueve como pez en el agua estando cerquita del aro. No es generador de juego, sino más bien finalizador y en defensa es un excelente intimidador. En mi opinión le faltan 4 ó 5 centímetros para ser un jugador de mejores categorías, no obstante dependerá de tener la suerte de estar rodeado de gente que pueda sacarle rendimiento. Es un jugador a tener en cuenta.
Rakim Hollis (Guadalajara): Magnífico jugador. En Guadalajara juega de base, pero puede ser también un "2" importante en cualquier categoría. Es muy completo. Tiene carácter, tira, penetra, dirige, defiende bien y desde arriba... En mi opinión se sale un poco del guión del típico base-escolta americano que vive por y para sus estadísticas. Sabe leer e interpretar el juego y su actitud es siempre positiva a la hora de afrontar los partidos.
Lucas Kraus (Oviedo): Es un "3" con tremendas condiciones físicas y técnicas. Es un anotador que intenta sacar ventaja constantemente en función de su defensor. Buen tiro exterior, aunque su punto fuerte es en el 1x1 con dribbling. Jugador con mucho genio capaz de liderar a un equipo por su competitividad.
Cameron Echols (Cantabria): Su lesión ha cortado una temporada que estaba siendo fantástica. Si se recupera bien, será un hombre muy a tener en cuenta. Es el "4" que todo el mundo busca. Capaz tanto de jugar de espaldas al aro como de jugar de cara en 6,25. Posee un muy buen tiro exterior y elogiables movimientos interiores. Buen reboteador en ambas canastas, atrapa los rechaces tanto por colocación como por físico. Otro jugador con ambición y posibilidades.
Éstos han sido los muchachos que algún día pueden hacer historia en el baloncesto español, como ya han hecho (y con letras de oro) algunos hombres que siguen tocando la guitarra en la Adecco LEB Bronce. Es para mí un honor compartir rivalidad con los profesionales de la clase de Darryl Middleton, Xavi Sánchez Bernat, Javi Simón, Nacho Yáñez, F.J. Martín y Jaume Comas. Felicidades a todos, y gracias por seguir dando lecciones de profesionalidad y calidad en las canchas de este país, que son vuestro ecosistema natural.
Dicho esto... ocho son los equipos que lucharán por hacerse con una de las dos plazas que dan derecho a jugar el año que viene en Adecco LEB Plata. La igualdad será máxima. Nos esperan unas semanas de tensión, nervios, euforia, desencantos y frustraciones que se resumen en una palabra: playoff. Varios meses de dura competición, ciudades vibrando por sus equipos y muchas planificaciones han sido necesarias para llegar a este desafío en el mejor momento de forma de la temporada.
Cuatro enfrentamientos sin un claro favorito, en los que cada jornada se hará borrón y cuenta nueva porque el siguiente partido es inminente. Choques en los que el desgaste físico, mental y emocional determinarán los resultados. Al Fundación Adepal de Alcázar de San Juan nos ha tocado como rival aquel al que definí como candidato al ascenso en mi anterior blog: Ávila, por plantilla, afición y el juego realizado durante el año, lo tiene todo para la victoria. Sólo tengo una duda: ¿seremos capaces los chicos de Alcázar de hacerlo otra vez? ¿Por qué no? Tal vez no hayamos sido todo lo regulares que queríamos, quizás no hayamos finalizado la temporada regular en el puesto que esperábamos, probablemente ha sido un año atípico por muchas cuestiones, sí, pero aquí estamos. Si estos factores no son aún suficientes para motivarse, además tenemos un comodín: nuestra afición, nuestro pueblo. Queremos volver a ver el Díaz Miguel engalanado como hace un año, y eso está en nuestras manos.
Suerte para todos, y disfruten del espectáculo del playoff.
jueves, 7 de mayo de 2009
martes, 14 de abril de 2009
Baloncesto y gastronomía
Estaba yo disfrutando del almuerzo tras un duro entrenamiento, de esos de los que sales con la impresión de que no hay ni uno sólo de los 650 músculos del cuerpo que no te duela. Sentado en mi cocina frente a mi plato, el móvil avisó la entrada de un mensaje; era Jordi Román, recordándome que tengo un blog que renovar. El sms, en tono despreocupado y simpático, rezaba una vez más aquello de "Qué, ¿te animas a actualizar el blog?". Sí, tiene razón, reconozco que soy un poco perro...voy a pensar sobre qué voy a escribir. Con toda la sangre del cuerpo tratando de reconstruir las fibras musculares no me venía ninguna idea a la cabeza, así que la vista se me perdió en el plato de judías verdes con patatas, rehogadas con ajo y taquitos de jamón y un poco de pimentón...y vi la luz: ¡voy a hablar de baloncesto y gastronomía!
Sin duda el primer tema a tratar es el famoso mito de "el día del partido hay que comer pasta y filete". D¡¡¡¡ios!!!! Por culpa de esta leyenda hemos llegado a comer espaguetis en un viaje cuatro días seguidos, aderezados con esa indescriptible y misteriosa salsa a la que llamaban "bolognesa", sospecho que elaborada a partir de los restos de carne, piltracos y vísceras que se acumulan en las cocinas de los hoteles a lo largo de varios días. Y por la noche... ¡arroz a la cubana! Resumiendo: carbohidratos por un tubo, que seguro permitirán que todos machaquemos, presionemos toda la pista y anotemos con una facilidad asombrosa.
Pues ahora resulta que la pasta hay que comerla el día antes porque son carbohidratos de lenta absorción, a tomar por saco 20 años del monótono ritual pre partido. Dicen los nuevos gurús que el día del partido es más recomendable un ágape suave y liviano, sin descartar azúcares que proporcionan energía rápida. Al final va a resultar que fui un visionario con mi filosofía de comer unos donuts de chocolate y un buen chute de Coca Cola horas antes del partido. Costumbre ésta que me ha costado algún disgusto, cuando un entrenador me pilló in fraganti con la prueba del delito asomando por la boca y la cocacolaza en la mano. Tanto se indignó por mi degeneración alimentaria que al final la anécdota acabó con consecuencias inimaginables para el cuerpo médico del equipo (lo siento, yo no quería....sólo me comí un donut. No sin mi donut).
A cierto entrenador, muy buen comedor por cierto, no le gustaba el arroz a la cubana, plato obligado la cena la víspera del partido. Un buen día que perdimos, cosas que pasan, el coach decidió echarle la culpa al milenario cereal que ha alimentado a miles de millones de generaciones de chinos. Desde ese día el menú nocturno pasó a ser sistemáticamente, y sin posibilidad de discusión, la genuina tortilla de patatas con tomate. ¿Qué base científica tiene esto? Por que seguíamos perdiendo inevitablemente. Aunque en casa ganábamos más partidos, y eso que la cena del día antes cada uno cenaba y bebía lo que quería o podía.
El último grito en dietética es que resulta que tampoco podemos aliñar la ensalada con un poco de vinagre, y mucho menos el día del partido, porque destruye los glóbulos blancos y desequilibra el ácido base ¿!¡?
Un compañero venido de otro continente ha desarrollado una teoría que ningún nutricionista avalaría. Consiste en zamparse dos hot dogs minutos antes del entrenamiento, y tres si es el día del partido. La verdad es que el chaval da unos buenos saltos, así que será cuestión de añadirlo como postre a mis donuts. Aunque me da que en mi cuerpo no va a tener el mismo resultado.
Otro compañero también llegado de otro continente, en este caso el africano, tenía preocupado al cuerpo médico ya que su dieta se basaba exclusivamente en espaguetis, pizza y pollo. Llegó a España con 108 kilos y se fue con 89. Atención a los que se encuentren en plena operación bikini: espaguetis, pizza y pollo va a ser la dieta del verano.
Y cierto jugador que disputó unos encuentros con la selección española B cuenta que el día del partido un compañero degustó dos platazos de pasta y un pollo entero con patatas. Lo mejor es que a los postres pidió un Vitalínea por aquello de mantener el tipo.
En fin, seguro que algún compañero puede aportar más batallitas relacionadas con lo que se papea en los equipos profesionales de baloncesto. Reconozco que tengo la suerte de disfrutar de una dieta sana, rica y variada que me está permitiendo quemar las canchas a los 35 tacos, pero también asumo que mi debilidad con el chocolate en todas sus formas y presentaciones es un borrón en mi inmaculado expediente alimentario. Aunque dicen que tiene fósforo y estimula la serotonina...(ahí queda eso).
Saludos a todos los golosos del basket.
Sin duda el primer tema a tratar es el famoso mito de "el día del partido hay que comer pasta y filete". D¡¡¡¡ios!!!! Por culpa de esta leyenda hemos llegado a comer espaguetis en un viaje cuatro días seguidos, aderezados con esa indescriptible y misteriosa salsa a la que llamaban "bolognesa", sospecho que elaborada a partir de los restos de carne, piltracos y vísceras que se acumulan en las cocinas de los hoteles a lo largo de varios días. Y por la noche... ¡arroz a la cubana! Resumiendo: carbohidratos por un tubo, que seguro permitirán que todos machaquemos, presionemos toda la pista y anotemos con una facilidad asombrosa.
Pues ahora resulta que la pasta hay que comerla el día antes porque son carbohidratos de lenta absorción, a tomar por saco 20 años del monótono ritual pre partido. Dicen los nuevos gurús que el día del partido es más recomendable un ágape suave y liviano, sin descartar azúcares que proporcionan energía rápida. Al final va a resultar que fui un visionario con mi filosofía de comer unos donuts de chocolate y un buen chute de Coca Cola horas antes del partido. Costumbre ésta que me ha costado algún disgusto, cuando un entrenador me pilló in fraganti con la prueba del delito asomando por la boca y la cocacolaza en la mano. Tanto se indignó por mi degeneración alimentaria que al final la anécdota acabó con consecuencias inimaginables para el cuerpo médico del equipo (lo siento, yo no quería....sólo me comí un donut. No sin mi donut).
A cierto entrenador, muy buen comedor por cierto, no le gustaba el arroz a la cubana, plato obligado la cena la víspera del partido. Un buen día que perdimos, cosas que pasan, el coach decidió echarle la culpa al milenario cereal que ha alimentado a miles de millones de generaciones de chinos. Desde ese día el menú nocturno pasó a ser sistemáticamente, y sin posibilidad de discusión, la genuina tortilla de patatas con tomate. ¿Qué base científica tiene esto? Por que seguíamos perdiendo inevitablemente. Aunque en casa ganábamos más partidos, y eso que la cena del día antes cada uno cenaba y bebía lo que quería o podía.
El último grito en dietética es que resulta que tampoco podemos aliñar la ensalada con un poco de vinagre, y mucho menos el día del partido, porque destruye los glóbulos blancos y desequilibra el ácido base ¿!¡?
Un compañero venido de otro continente ha desarrollado una teoría que ningún nutricionista avalaría. Consiste en zamparse dos hot dogs minutos antes del entrenamiento, y tres si es el día del partido. La verdad es que el chaval da unos buenos saltos, así que será cuestión de añadirlo como postre a mis donuts. Aunque me da que en mi cuerpo no va a tener el mismo resultado.
Otro compañero también llegado de otro continente, en este caso el africano, tenía preocupado al cuerpo médico ya que su dieta se basaba exclusivamente en espaguetis, pizza y pollo. Llegó a España con 108 kilos y se fue con 89. Atención a los que se encuentren en plena operación bikini: espaguetis, pizza y pollo va a ser la dieta del verano.
Y cierto jugador que disputó unos encuentros con la selección española B cuenta que el día del partido un compañero degustó dos platazos de pasta y un pollo entero con patatas. Lo mejor es que a los postres pidió un Vitalínea por aquello de mantener el tipo.
En fin, seguro que algún compañero puede aportar más batallitas relacionadas con lo que se papea en los equipos profesionales de baloncesto. Reconozco que tengo la suerte de disfrutar de una dieta sana, rica y variada que me está permitiendo quemar las canchas a los 35 tacos, pero también asumo que mi debilidad con el chocolate en todas sus formas y presentaciones es un borrón en mi inmaculado expediente alimentario. Aunque dicen que tiene fósforo y estimula la serotonina...(ahí queda eso).
Saludos a todos los golosos del basket.
miércoles, 4 de marzo de 2009
¡¡ Hagan sus apuestas !!
A dos meses de terminar la temporada regular de la Adecco LEB Bronce se confirma que la máxima igualdad en la categoría no es un tópico de pretemporada sino una realidad irrefutable. Ni los más acérrimos de las webs de apuestas por internet, tan en boga, podrían aventurarse en este momento a pronosticar quién terminará siendo campeón de liga y ascenderá directamente sin pasar por el patíbulo del playoff. Repasemos las cuentas: sólo tres victorias separan al segundo del décimo a falta de diez jornadas. Ante este panorama, a buen seguro que la Adecco LEB Bronce tendrá un desenlace trepidante donde los enfrentamientos directos y las buenas o malas dinámicas de resultados decidirán la posición final de los equipos.
¡Quién iba a pensar allá por el mes de diciembre que el Promobys iba a estar dos meses después en una situación asfixiante cuando todos lo dábamos por el claro favorito!. El que ocupa ahora el lugar de los almerienses es el equipo más regular del momento: el Alerta Cantabria. El conjunto de mi amigo Quino Salvo está partiendo la pana de la mano de jugadores curtidos en mil batallas como Salva Camps, Schutte, Pablo Sánchez y de una de las sorpresas agradables de la competición: Cameron Echols. Además han ganado la Copa. Si no sopla el viento en contra en forma de lesiones, los cántabros seguirán con buen rumbo y a toda vela.
Por detrás de los santanderinos se encuentran Ávila y Molina. Y aquí sí que me voy a mojar, aunque no he apostado nada en la web. Mis favoritos son los abulenses. Poseen todos los condicionantes para llevarse el campeonato. Por un lado, dos americanos a los que claramente se les queda corta la categoría (ojito con Paul Williams) y por otro grandes nacionales como Fede Castelló o Sergio Sánchez, que secundan a los extranjeros a la perfección. Y lo que es igual o más importante si cabe: Ávila tiene la inmensa suerte de contar con una afición volcada al máximo con su equipo, ilusionada e involucrada en conseguir éxitos esta temporada. Por su parte, Molina ha conseguido conformar un conjunto liderado por Alberto Ausina cuya cancha es casi infranqueable. Es otro de los conjuntos con más boletos para el ascenso.
Bajamos otro peldaño más y nos encontramos a Valdemoro y Huelva. Valdemoro, ese equipo que tiene como timonel al incombustible Javi Simón, está siendo el invitado inesperado en los puestos altos de la tabla, alzándose sin duda con el título tácito de "equipo revelación de la temporada". Con la incorporación de Nacho Yáñez los madrileños, dirigidos por Carlos Barajas, aspiran a algo más que a colarse de puntillas en los playoff. Mientras tanto, Huelva es otro de los equipos con potencial suficiente como para aspirar por derecho propio a una de las plazas de ascenso. Y es que la ciudad del Odiel, con la gran tradición de baloncesto que tiene a sus espaldas, necesita volver cuanto antes a codearse con la élite del basket.
A tres victorias del liderato caminan Tarragona, Promobys y Archena. ADT Tarragona, con 8 victorias en los últimos 12 encuentros, se ha colado como un tiro en zona de playoff y actualmente es uno de los equipos más en forma de la categoría. Buena parte de culpa la tienen sus dos americanos, Mortellaro y Stribling, que se complementan a la perfección. Y qué decir de Promobys... aquel equipo que maravillaba en los meses iniciales de la competición actualmente afronta un periodo complicado en el que pesan (y mucho) las seis derrotas consecutivas. Si aún creen en ellos mismos, necesitan recuperar cuanto antes la senda de las victorias. Archena, por su parte, dispone de un interesante bloque nacional para cerrar con éxito la temporada regular y luchar por una buena posición en playoff.
Aferrándose al grupo de los que lucharán por colarse en playoff y mirando de reojo a Girona y a Navalcarnero (que acechan desde muy, muy cerca), se plantan Guadalajara y Adepal Alcázar de San Juan. Las fuerzas castellanomanchegas son conjuntos potentes pero muy irregulares y necesitamos (sí, estoy implicado) encadenar esas tres ó cuatro victorias consecutivas que nos den el espaldarazo definitivo para pelear por los puestos altos de la tabla y llegar en condiciones óptimas de moral a la fase final.
A este último capítulo de la temporada que es la fase final quiere llegar también Girona, pero tendrá que hacer un esfuerzo extra por el lastre que acarrea de su primera vuelta, que acumuló demasiadas derrotas. Pero con la incorporación de Goldwire y el excelente estado de forma del eterno Middleton, apoyados en la experiencia de Jaume Comas, han conseguido ganar cinco de sus últimos seis partidos y aún no han dicho su última palabra.
El último convidado de piedra es Navalcarnero, que merced a sus dos últimas victorias puede soñar con engancharse a los playoff, de los que dista sólo un partido.Visto lo visto nos estamos adentrando en un apasionante último tercio de competición, en el que cada victoria y derrota puede suponer cruzar la delgada línea del éxito o del fracaso. No sean tímidos, lánzense a cavilar y...¡¡¡hagan juego señores, realicen sus apuestas!!!.
¡Quién iba a pensar allá por el mes de diciembre que el Promobys iba a estar dos meses después en una situación asfixiante cuando todos lo dábamos por el claro favorito!. El que ocupa ahora el lugar de los almerienses es el equipo más regular del momento: el Alerta Cantabria. El conjunto de mi amigo Quino Salvo está partiendo la pana de la mano de jugadores curtidos en mil batallas como Salva Camps, Schutte, Pablo Sánchez y de una de las sorpresas agradables de la competición: Cameron Echols. Además han ganado la Copa. Si no sopla el viento en contra en forma de lesiones, los cántabros seguirán con buen rumbo y a toda vela.
Por detrás de los santanderinos se encuentran Ávila y Molina. Y aquí sí que me voy a mojar, aunque no he apostado nada en la web. Mis favoritos son los abulenses. Poseen todos los condicionantes para llevarse el campeonato. Por un lado, dos americanos a los que claramente se les queda corta la categoría (ojito con Paul Williams) y por otro grandes nacionales como Fede Castelló o Sergio Sánchez, que secundan a los extranjeros a la perfección. Y lo que es igual o más importante si cabe: Ávila tiene la inmensa suerte de contar con una afición volcada al máximo con su equipo, ilusionada e involucrada en conseguir éxitos esta temporada. Por su parte, Molina ha conseguido conformar un conjunto liderado por Alberto Ausina cuya cancha es casi infranqueable. Es otro de los conjuntos con más boletos para el ascenso.
Bajamos otro peldaño más y nos encontramos a Valdemoro y Huelva. Valdemoro, ese equipo que tiene como timonel al incombustible Javi Simón, está siendo el invitado inesperado en los puestos altos de la tabla, alzándose sin duda con el título tácito de "equipo revelación de la temporada". Con la incorporación de Nacho Yáñez los madrileños, dirigidos por Carlos Barajas, aspiran a algo más que a colarse de puntillas en los playoff. Mientras tanto, Huelva es otro de los equipos con potencial suficiente como para aspirar por derecho propio a una de las plazas de ascenso. Y es que la ciudad del Odiel, con la gran tradición de baloncesto que tiene a sus espaldas, necesita volver cuanto antes a codearse con la élite del basket.
A tres victorias del liderato caminan Tarragona, Promobys y Archena. ADT Tarragona, con 8 victorias en los últimos 12 encuentros, se ha colado como un tiro en zona de playoff y actualmente es uno de los equipos más en forma de la categoría. Buena parte de culpa la tienen sus dos americanos, Mortellaro y Stribling, que se complementan a la perfección. Y qué decir de Promobys... aquel equipo que maravillaba en los meses iniciales de la competición actualmente afronta un periodo complicado en el que pesan (y mucho) las seis derrotas consecutivas. Si aún creen en ellos mismos, necesitan recuperar cuanto antes la senda de las victorias. Archena, por su parte, dispone de un interesante bloque nacional para cerrar con éxito la temporada regular y luchar por una buena posición en playoff.
Aferrándose al grupo de los que lucharán por colarse en playoff y mirando de reojo a Girona y a Navalcarnero (que acechan desde muy, muy cerca), se plantan Guadalajara y Adepal Alcázar de San Juan. Las fuerzas castellanomanchegas son conjuntos potentes pero muy irregulares y necesitamos (sí, estoy implicado) encadenar esas tres ó cuatro victorias consecutivas que nos den el espaldarazo definitivo para pelear por los puestos altos de la tabla y llegar en condiciones óptimas de moral a la fase final.
A este último capítulo de la temporada que es la fase final quiere llegar también Girona, pero tendrá que hacer un esfuerzo extra por el lastre que acarrea de su primera vuelta, que acumuló demasiadas derrotas. Pero con la incorporación de Goldwire y el excelente estado de forma del eterno Middleton, apoyados en la experiencia de Jaume Comas, han conseguido ganar cinco de sus últimos seis partidos y aún no han dicho su última palabra.
El último convidado de piedra es Navalcarnero, que merced a sus dos últimas victorias puede soñar con engancharse a los playoff, de los que dista sólo un partido.Visto lo visto nos estamos adentrando en un apasionante último tercio de competición, en el que cada victoria y derrota puede suponer cruzar la delgada línea del éxito o del fracaso. No sean tímidos, lánzense a cavilar y...¡¡¡hagan juego señores, realicen sus apuestas!!!.
miércoles, 21 de enero de 2009
Bienvenido, Mr. Marshall !!!
Ahora que el mundo entero está mirando con lupa los acontecimientos al otro lado del charco, es buen momento para relataros historias de "abuelo cebolleta" sobre algunos de los yanquis con los que he tenido el honor y la desgracia de compartir vestuario. Sí, es cierto, ya sé que son 16 años de profesión y eso da para toparse con una gran cantidad de jugadores (… y entrenadores), pero con algunos he vivido experiencias surrealistas. Aunque para empezar nombraré a los americanos que dejaron huella en mí por su profesionalidad, disciplina, seriedad y esfuerzo.
Escasean los americanos de esa talla, supongo que porque los buenos de verdad están jugando en ligas superiores. Ha sido un honor y el espejo donde intentar mirarme, el compartir vida deportiva con gente como Darrell Lockhart, Brian Jackson, Mike Anderson o Warren Kidd, porque hacían que esta profesión fuera algo más que ir a entrenar todas las mañanas y tardes y esperar a cobrar el cheque a primero de mes. Daba igual la edad que tuvieran, las nominaciones de MVP que acumularan, los problemas familiares de todo tipo que sufrieran... ellos amaban este deporte y su profesionalidad estaba incluso por encima de su gran calidad.
Tras enjuagarme las lágrimas debo reconocer que también me he topado con otro buen número de personajes cuyo recuerdo no me inspira ni de lejos admiración, sino chascarrillos de vestuario sobre sus hazañas épicas. Me vais a permitir que no dé nombres (se dice el pecado pero no el pecador) y por respeto no lo haré. Sólo destaparé uno. ¿Y por qué el suyo sí? Pues porque mayor gañanazo es difícil encontrarlo: Malcolm Battle. Ése es su nombre.
Melilla 2001-2002. Este notas da para un capítulo entero... pero no me voy a cebar. Un hombre que el día que lo cortan y tiene que marcharse es capaz antes de coger el avión de pasarse por una tienda de música (tocaba el piano y la guitarra espectacularmente bien) y se lleva una guitarra; y le cuenta al dependiente que el delegado va a ir a pagársela por la tarde (sí, está bien, el dependiente un pardillo, pero un negrazo de 2,07, conocido en la ciudad y un dependiente amante del baloncesto...) Aún están esperando que devuelva la guitarrita, ingenuos. ¡Por no hablar del coche que el club le alquiló y él destrozó sin decir nada a nadie, y tuvo que ser la policía la que se pusiera en contacto con el club al estar el mismo abandonado a su suerte! Luego le descontaron la reparación de lo que le debían. Y lo más ruin y miserable: tras e último partido robó, sí señores, nos robó a sus compañeros, ropa, carteras y zapatillas. El utillero lo vio (quién no se acuerda de Hassan "mi rey") y mientras el rufián se encontraba en la rueda de prensa de despedida, le vació la mochila, sacó todas nuestras cosas y cerró vestuario con llave. No quiero ni contaros cómo estaba su casa, porque sería ahondar en temas escatológicos... para daros una idea: no compraba papel higiénico, pero sí se limpiaba tras aguas mayores...El resto lo dejo a vuestra imaginación calenturienta. Eso si, el chaval poseía una habilidad: el billar. Lo malo es que este tipo no se iba a echar unas partiditas con los colegas, sino que frecuentaba los bajos fondos, los antros más peligrosos de Melilla (y hay unos cuantos) para jugar por pasta. Alguna vez salió caneado y ahí forjó su leyenda de tener una pipa en el coche que le salvó de males mayores. En fin, todo un personaje. Lo peor de todo es que cualidades físicas y técnicas tenía para aburrir, pero su cabeza era un botijo, qué mal repartido está el mundo.
En Córdoba coincidí con un americano que se entretenía durante las interminables horas de autocar (quién no ha visto el mítico autocar con literas de Cajasur) cascándose botellas de JB a palo seco, hasta que la cogorza era tan brutal que se desmayaba. Era su forma de pasar el tiempo y que no le parecieran demasiado largos los viajes.
Mi mayor decepción fue desenmascarar a un americano bastante amiguete mío, que hizo una temporada de escándalo, siendo el máximo anotador de la categoría. Un buen día fui de visita a su casa, la semana previa al playoff, y descubrí que ya tenía todas las maletas hechas. Yo no daba crédito y el tipo me espetó: "Yo ya tengo mi contrato para el año que viene, me quiero ir ya a casa".
La verdad es que en esta profesión, supongo que como en todas, encuentras seres de todas las calañas.
Un abrazo, Mr. Darrell Lockhart, viejo amigo.
Escasean los americanos de esa talla, supongo que porque los buenos de verdad están jugando en ligas superiores. Ha sido un honor y el espejo donde intentar mirarme, el compartir vida deportiva con gente como Darrell Lockhart, Brian Jackson, Mike Anderson o Warren Kidd, porque hacían que esta profesión fuera algo más que ir a entrenar todas las mañanas y tardes y esperar a cobrar el cheque a primero de mes. Daba igual la edad que tuvieran, las nominaciones de MVP que acumularan, los problemas familiares de todo tipo que sufrieran... ellos amaban este deporte y su profesionalidad estaba incluso por encima de su gran calidad.
Tras enjuagarme las lágrimas debo reconocer que también me he topado con otro buen número de personajes cuyo recuerdo no me inspira ni de lejos admiración, sino chascarrillos de vestuario sobre sus hazañas épicas. Me vais a permitir que no dé nombres (se dice el pecado pero no el pecador) y por respeto no lo haré. Sólo destaparé uno. ¿Y por qué el suyo sí? Pues porque mayor gañanazo es difícil encontrarlo: Malcolm Battle. Ése es su nombre.
Melilla 2001-2002. Este notas da para un capítulo entero... pero no me voy a cebar. Un hombre que el día que lo cortan y tiene que marcharse es capaz antes de coger el avión de pasarse por una tienda de música (tocaba el piano y la guitarra espectacularmente bien) y se lleva una guitarra; y le cuenta al dependiente que el delegado va a ir a pagársela por la tarde (sí, está bien, el dependiente un pardillo, pero un negrazo de 2,07, conocido en la ciudad y un dependiente amante del baloncesto...) Aún están esperando que devuelva la guitarrita, ingenuos. ¡Por no hablar del coche que el club le alquiló y él destrozó sin decir nada a nadie, y tuvo que ser la policía la que se pusiera en contacto con el club al estar el mismo abandonado a su suerte! Luego le descontaron la reparación de lo que le debían. Y lo más ruin y miserable: tras e último partido robó, sí señores, nos robó a sus compañeros, ropa, carteras y zapatillas. El utillero lo vio (quién no se acuerda de Hassan "mi rey") y mientras el rufián se encontraba en la rueda de prensa de despedida, le vació la mochila, sacó todas nuestras cosas y cerró vestuario con llave. No quiero ni contaros cómo estaba su casa, porque sería ahondar en temas escatológicos... para daros una idea: no compraba papel higiénico, pero sí se limpiaba tras aguas mayores...El resto lo dejo a vuestra imaginación calenturienta. Eso si, el chaval poseía una habilidad: el billar. Lo malo es que este tipo no se iba a echar unas partiditas con los colegas, sino que frecuentaba los bajos fondos, los antros más peligrosos de Melilla (y hay unos cuantos) para jugar por pasta. Alguna vez salió caneado y ahí forjó su leyenda de tener una pipa en el coche que le salvó de males mayores. En fin, todo un personaje. Lo peor de todo es que cualidades físicas y técnicas tenía para aburrir, pero su cabeza era un botijo, qué mal repartido está el mundo.
En Córdoba coincidí con un americano que se entretenía durante las interminables horas de autocar (quién no ha visto el mítico autocar con literas de Cajasur) cascándose botellas de JB a palo seco, hasta que la cogorza era tan brutal que se desmayaba. Era su forma de pasar el tiempo y que no le parecieran demasiado largos los viajes.
Mi mayor decepción fue desenmascarar a un americano bastante amiguete mío, que hizo una temporada de escándalo, siendo el máximo anotador de la categoría. Un buen día fui de visita a su casa, la semana previa al playoff, y descubrí que ya tenía todas las maletas hechas. Yo no daba crédito y el tipo me espetó: "Yo ya tengo mi contrato para el año que viene, me quiero ir ya a casa".
La verdad es que en esta profesión, supongo que como en todas, encuentras seres de todas las calañas.
Un abrazo, Mr. Darrell Lockhart, viejo amigo.
martes, 23 de diciembre de 2008
La casa por los cimientos
¡Cuántas veces habremos escuchado en el mundo del baloncesto la frase "ganar para formar o formar para ganar"! Está claro que todos tenemos visiones diferentes en función de cada situación particular. Por lo que a mí respecta, mi opinión es que el enfoque que tenemos sobre nuestras canteras no es el adecuado. Para empezar deberíamos diferenciar entre dos tipos de canteras: las que están englobadas bajo la tutela de clubes deportivos importantes y económicamente solventes que estructuran su cantera según sus criterios o necesidades bajo la dirección de una persona que trabaja con dedicación profesional. El otro grupo, formado por la mayoría de las categorías inferiores en España, son las que trabajan por aquello que denominaremos "amor al arte". La forma de entender el trabajo en este grupo es dispar, dependiendo de las preferencias de cada club. Y es en este segundo tipo en el que voy a centrarme, partiendo de la base de que la mayoría de estos clubes afrontan dificultades económicas y otras aún más graves: falta de entrenadores, escasez de jugadores, baja motivación por ambas partes y muchas otras limitaciones en recursos en general. Estas carencias impiden que desarrollen el trabajo de cantera como tal vez desearían.
Voy ha hacer un paralelismo musical. Cuando una persona decide aprender a tocar un instrumento, primero debe pasar por el solfeo y la teoría de la música. Cinco cursos imprescindibles y obligatorios para todo aquel que desee profesionalizarse, independientemente del instrumento que elija. Resumiendo, proporcionan la base necesaria y fundamental para cualquier futuro músico.
Trasladándolo al caso del baloncesto, el solfeo equivaldría a la técnica individual. Desde mi punto de vista es un error que en categorías como minibasket, infantil o cadete no se incida en la mejora de los fundamentos individuales. Lamento que chicos y chicas estén sometidos a un trabajo de sistemas, presiones y zonas cuando sus carencias son tan evidentes que las intentamos maquillar usando ese tipo de artimañas. Repito, es incongruente que niños que no saben ni botar estén machacando sistemas en los que por ejemplo, tienen que jugar un pick and roll. ¡Pero si no pueden ni levantar la vista del balón porque no lo controlan! Y si divisan un compañero solo bajo el aro, le dan el pase a los pies o al contrario. Otra cuestión: ¿por qué un chico o una chica, sólo por ser alto o alta es nombrado pívot y con once o doce años sólo se le permite jugar de espaldas al aro? A esas edades todos tienen que trabajar lo mismo, para que ese jugador@ cuando sea junior esté preparado para iniciarse en otros temas y conceptos del juego, ya que dispondrá de la base necesaria para ello.
Comprendo que trabajar únicamente la técnica individual puede llegar a hastiar a los chavales y además no es vistoso desde fuera, pero los principios y objetivos de los clubes que tienen cantera deberían estar mejor definidos, estructurados y supervisados. El bote y el pase son hoy en día la gran asignatura pendiente de nuestro baloncesto. Aparte de ello, debemos afrontar otro gran problema: la falta de entrenadores de base y su poca motivación. Encontrar entrenadores de base que perciban una remuneración económica es extremadamente raro hoy en día. El caso es que existen buenos entrenadores de base pero que no ejercen por que no se pueden permitir el "lujo" de perder tres o cuatro tardes (más el partido) para formar a futuros jugadores. ¿Qué criterios u objetivos de club se van a imponer a unos entrenadores a quienes han rogado que se hagan cargo del equipo porque no tenían a nadie más? Dicho esto, cuando mi hija me rogó que la apuntara a clases de danza pagué la matrícula y religiosamente aboné la cuota mensual, que sirve para que una profesora de baile profesional y remunerada aplique sus conocimientos al servicio de la normativa de la escuela. Lo mismo sucede con los estudios de música y otras disciplinas, no nos extraña que los formadores cobren por su labor. Si un entrenador de club cobrara un sueldo razonable tendría una ayuda por hacer lo que le gusta y su tiempo y esfuerzo se verían recompensados. Tanto es así, que desde aquí felicito a tant@s entrenador@s que dedican su tiempo a esa labor tan importante para nuestro baloncesto.
Que no haya malentendidos, en ningún momento he querido criticar su trabajo. Mi mensaje es que al baloncesto de base le hace falta una mejor estructuración y supervisión, porque los mimbres los tenemos, muchísimos chicos con ganas de aprender y no menos buenos entrenadores con ganas de enseñar.
¡¡¡¡ Un saludo y Felices Fiestas !!!!
Voy ha hacer un paralelismo musical. Cuando una persona decide aprender a tocar un instrumento, primero debe pasar por el solfeo y la teoría de la música. Cinco cursos imprescindibles y obligatorios para todo aquel que desee profesionalizarse, independientemente del instrumento que elija. Resumiendo, proporcionan la base necesaria y fundamental para cualquier futuro músico.
Trasladándolo al caso del baloncesto, el solfeo equivaldría a la técnica individual. Desde mi punto de vista es un error que en categorías como minibasket, infantil o cadete no se incida en la mejora de los fundamentos individuales. Lamento que chicos y chicas estén sometidos a un trabajo de sistemas, presiones y zonas cuando sus carencias son tan evidentes que las intentamos maquillar usando ese tipo de artimañas. Repito, es incongruente que niños que no saben ni botar estén machacando sistemas en los que por ejemplo, tienen que jugar un pick and roll. ¡Pero si no pueden ni levantar la vista del balón porque no lo controlan! Y si divisan un compañero solo bajo el aro, le dan el pase a los pies o al contrario. Otra cuestión: ¿por qué un chico o una chica, sólo por ser alto o alta es nombrado pívot y con once o doce años sólo se le permite jugar de espaldas al aro? A esas edades todos tienen que trabajar lo mismo, para que ese jugador@ cuando sea junior esté preparado para iniciarse en otros temas y conceptos del juego, ya que dispondrá de la base necesaria para ello.
Comprendo que trabajar únicamente la técnica individual puede llegar a hastiar a los chavales y además no es vistoso desde fuera, pero los principios y objetivos de los clubes que tienen cantera deberían estar mejor definidos, estructurados y supervisados. El bote y el pase son hoy en día la gran asignatura pendiente de nuestro baloncesto. Aparte de ello, debemos afrontar otro gran problema: la falta de entrenadores de base y su poca motivación. Encontrar entrenadores de base que perciban una remuneración económica es extremadamente raro hoy en día. El caso es que existen buenos entrenadores de base pero que no ejercen por que no se pueden permitir el "lujo" de perder tres o cuatro tardes (más el partido) para formar a futuros jugadores. ¿Qué criterios u objetivos de club se van a imponer a unos entrenadores a quienes han rogado que se hagan cargo del equipo porque no tenían a nadie más? Dicho esto, cuando mi hija me rogó que la apuntara a clases de danza pagué la matrícula y religiosamente aboné la cuota mensual, que sirve para que una profesora de baile profesional y remunerada aplique sus conocimientos al servicio de la normativa de la escuela. Lo mismo sucede con los estudios de música y otras disciplinas, no nos extraña que los formadores cobren por su labor. Si un entrenador de club cobrara un sueldo razonable tendría una ayuda por hacer lo que le gusta y su tiempo y esfuerzo se verían recompensados. Tanto es así, que desde aquí felicito a tant@s entrenador@s que dedican su tiempo a esa labor tan importante para nuestro baloncesto.
Que no haya malentendidos, en ningún momento he querido criticar su trabajo. Mi mensaje es que al baloncesto de base le hace falta una mejor estructuración y supervisión, porque los mimbres los tenemos, muchísimos chicos con ganas de aprender y no menos buenos entrenadores con ganas de enseñar.
¡¡¡¡ Un saludo y Felices Fiestas !!!!
jueves, 13 de noviembre de 2008
En un lugar de La Mancha…de cuyo nombre siempre me acordaré
Quiero aprovechar la oportunidad que tengo gracias a este blog de transmitiros el ambiente baloncestístico que se respira en Alcázar de San Juan. No es mi intención aburriros con un panfleto propagandístico de mi equipo y mi ciudad, sino daros una visión de la pasión por el baloncesto que se vive en el corazón de La Mancha.
Fue para mí algo inesperado (y que me convenció para fichar) ver un vídeo de la fase final de Primera nacional disputada por el Adepal y comprobar cómo más de 2.000 personas se hacinaban en el pabellón Antonio Díaz Miguel. ¡Más de 2.000! ¿En Primera nacional? Eso había que vivirlo.
Así que recogí los bártulos y comencé una nueva y desconocida aventura, a pesar de dejar a mi espalda 11 años consecutivos en LEB Oro. A veces me pregunto si ha merecido la pena. Y la respuesta es que, indudablemente, sí. Hay un dicho en Alcázar que reza: “Si quieres encontrarte con una persona, búscala el sábado a las 7 y media en el Díaz Miguel". Fue una grata sorpresa ver cómo se sucedían los llenos absolutos en los partidos de liga regular, algo que pocas veces viví en LEB Oro, exceptuando en ilustres canchas como CAI Zaragoza o Menorca, equipos cuya afición ha aupado ya merecidamente a la ACB. Y en Alcázar está sucediendo lo mismo. Año tras año el club va escalando y está ya en LEB Bronce plantando cara a entidades históricas como Girona, Huelva, Santander y demás.
Otra de las cosas que me dejó anonadado fue descubrir que a los partidos de fuera de casa se desplazaban autobuses y coches llenos de gente realmente ilusionada en animarnos y que conseguían hacernos sentir como en casa aun jugando en pistas rivales. Los que el año pasado nos hayan visto en Canoe, Fuenlabrada, Valdemoro etc. sabrán bien de lo que hablo. Y lo mejor es que no se trata de un perfil agresivo y conflictivo de aficionado sino todo lo contrario. Me emociona que padres, hijos, incluso tres generaciones de la misma familia, acudan juntos a los partidos, a divertirse y a jalear ganemos o perdamos. Esto nos da un plus de responsabilidad, porque sabemos que detrás nuestro hay mucha gente que espera lo mejor de nosotros.
La afición al baloncesto en Alcázar no se limita, ni mucho menos, al Adepal. Existe un equipo en Primera nacional, el Grupo76 Alkasar, que mueve también a muchos seguidores. Pero el aspecto fundamental a destacar es la cantera. Me llama poderosamente la atención la cantidad de niños y niñas que militan en los numerosos equipos de categorías inferiores de Alcázar, tanto en los colegios como a través de la Escuela Municipal y los distintos clubes de la ciudad. La progresión de alguno y alguna de ellos es tan espectacular que no me extrañaría que si continúan con el trabajo y la dedicación sean profesionales en el futuro. Y es que en Alcázar es rara la familia que no tenga un miembro practicando activamente el baloncesto.
Por mi parte, es una satisfacción ser partícipe de la dimensión que el baloncesto está alcanzando en Castilla La Mancha, una comunidad históricamente con poca presencia en el baloncesto de elite y que ahora cuenta ya con tres equipos en LEB. Ojalá este movimiento social que genera el baloncesto en Alcázar continúe muchos años, será señal de que seguimos creciendo deportivamente. Yo trataré siempre de que Alcázar de San Juan y el resto de la comarca no sólo sean célebres por las tortas, los vinos, los quesos y la gachas, sino por ser un lugar de La Mancha donde se vive el baloncesto a flor de piel.
Fue para mí algo inesperado (y que me convenció para fichar) ver un vídeo de la fase final de Primera nacional disputada por el Adepal y comprobar cómo más de 2.000 personas se hacinaban en el pabellón Antonio Díaz Miguel. ¡Más de 2.000! ¿En Primera nacional? Eso había que vivirlo.
Así que recogí los bártulos y comencé una nueva y desconocida aventura, a pesar de dejar a mi espalda 11 años consecutivos en LEB Oro. A veces me pregunto si ha merecido la pena. Y la respuesta es que, indudablemente, sí. Hay un dicho en Alcázar que reza: “Si quieres encontrarte con una persona, búscala el sábado a las 7 y media en el Díaz Miguel". Fue una grata sorpresa ver cómo se sucedían los llenos absolutos en los partidos de liga regular, algo que pocas veces viví en LEB Oro, exceptuando en ilustres canchas como CAI Zaragoza o Menorca, equipos cuya afición ha aupado ya merecidamente a la ACB. Y en Alcázar está sucediendo lo mismo. Año tras año el club va escalando y está ya en LEB Bronce plantando cara a entidades históricas como Girona, Huelva, Santander y demás.
Otra de las cosas que me dejó anonadado fue descubrir que a los partidos de fuera de casa se desplazaban autobuses y coches llenos de gente realmente ilusionada en animarnos y que conseguían hacernos sentir como en casa aun jugando en pistas rivales. Los que el año pasado nos hayan visto en Canoe, Fuenlabrada, Valdemoro etc. sabrán bien de lo que hablo. Y lo mejor es que no se trata de un perfil agresivo y conflictivo de aficionado sino todo lo contrario. Me emociona que padres, hijos, incluso tres generaciones de la misma familia, acudan juntos a los partidos, a divertirse y a jalear ganemos o perdamos. Esto nos da un plus de responsabilidad, porque sabemos que detrás nuestro hay mucha gente que espera lo mejor de nosotros.
La afición al baloncesto en Alcázar no se limita, ni mucho menos, al Adepal. Existe un equipo en Primera nacional, el Grupo76 Alkasar, que mueve también a muchos seguidores. Pero el aspecto fundamental a destacar es la cantera. Me llama poderosamente la atención la cantidad de niños y niñas que militan en los numerosos equipos de categorías inferiores de Alcázar, tanto en los colegios como a través de la Escuela Municipal y los distintos clubes de la ciudad. La progresión de alguno y alguna de ellos es tan espectacular que no me extrañaría que si continúan con el trabajo y la dedicación sean profesionales en el futuro. Y es que en Alcázar es rara la familia que no tenga un miembro practicando activamente el baloncesto.
Por mi parte, es una satisfacción ser partícipe de la dimensión que el baloncesto está alcanzando en Castilla La Mancha, una comunidad históricamente con poca presencia en el baloncesto de elite y que ahora cuenta ya con tres equipos en LEB. Ojalá este movimiento social que genera el baloncesto en Alcázar continúe muchos años, será señal de que seguimos creciendo deportivamente. Yo trataré siempre de que Alcázar de San Juan y el resto de la comarca no sólo sean célebres por las tortas, los vinos, los quesos y la gachas, sino por ser un lugar de La Mancha donde se vive el baloncesto a flor de piel.
miércoles, 22 de octubre de 2008
El jugador al que le miró un tuerto
Hola, amigos. Me gustaría relataros la historia de un jugador que vino desde muy lejos a España con la ilusión de realizar una gran temporada en nuestro país para hacerse un nombre. Sin embargo, la adversidad se cebó con él y su familia hasta el punto de que seguramente no quiera ni oír hablar de España, allá donde esté. Éste fue el periplo de Frantz Pierre Louis, alias El Búfalo en el equipo, un ser ante todo entrañable, con una gran humanidad, disciplinado y con un físico cuyo apodo describía a la perfección.
Llegó nuestro amigo al sur de España y durante la primera semana comenzó su cadena de desgracias: una salmonela de caballo se aferró a su intestino con tal virulencia que tras días de fiebres altísimas, vómitos imparables y diarreas incontenibles tuvo que ser ingresado de urgencia en un hospital al borde de la deshidratación y posteriormente, viendo que la enfermedad no remitía se le trasladó a otro centro sanitario con mayor entidad y medios donde permaneció una semana. Finalmente se repuso, aunque con importantes secuelas físicas que le mermaron su puesta a punto de pretemporada.
Cuando había conseguido sobreponerse y adquirir el tono físico adecuado, y ansiaba debutar en la Liga, durante un entrenamiento confundió el baloncesto con la gimnasia rítmica realizando un involuntario espagat. Al no estar su flexibilidad habituada a tal postura, irremediablemente sufrió una rotura de fibras en el abductor que le condenó a estar en el dique seco durante varias semanas.
Con su envidiable optimismo y fuerza de voluntad, se recuperó y empezó a jugar, aunque por poco tiempo. Transcurridas varias jornadas tuvo lugar un terrible accidente en la cancha que casi acabó en tragedia. Sucedió al toparse con el CAI Zaragoza, o para ser más exactos, con Otis Hill. Nuestro héroe trató de taponar un mate del fornido pívot americano pero se desestabilizó en el intento y cayó con la crisma en el suelo. El impacto fue brutal. Se quedó inmóvil, luego comenzó a convulsionar mientras un charco de sangre manaba de su cabeza. Su mujer y sus dos hijos pequeños observaban con estupor la escena desde la grada y los compañeros se echaban las manos a la cabeza mientras los sanitarios se lo llevaban en ambulancia. Afortunadamente, mientras continuaba el partido, nos llegaron las buenas noticias de que había recuperado la consciencia y que su traumatismo craneoencefálico no le impediría continuar su singladura en la temporada; eso sí, portando durante unas semanas un collarín.
A continuación os contaré un suceso con tintes escatológicos que acaeció en su bonito adosado. Un buen día comenzó a emerger de los desagües sanitarios mares de líquido putrefacto acompañado de sospechosas y apestosas sustancias sólidas que anegaron la planta baja de su hogar. La situación, con su mujer al borde del ataque de nervios y sus dos perplejos hijos chapoteando en el lodazal, era dantesca. El ayuntamiento envió una cuadrilla con maquinaria específica para rescatar a la familia, que comenzaba ya a pensar que haber fichado en España quizá no hubiera sido una buena idea.
Los viajes en avión también fueron escenario de muchas desventuras. Siempre que se perdía una maleta, cómo no, esa era la de Frantz Pierre Louis. Varias veces la expedición se quedó atascada en el aeropuerto de llegada mientras se reclamaba el equipaje de nuestro protagonista, quien lejos de montar escenitas, acataba con entereza y resignación su mal fario.
El punto álgido de su infortunio en los viajes lo sufrió en Melilla. Tras aterrizar, nos organizamos para desplazarnos en taxis al hotel. El taxista introdujo en el maletero los macutos de todos los que iban en ese taxi… excepto, casualmente, el del jugador que todos nos imaginamos. Pero eso es sólo una minucia comparado con lo que iba a suceder después. Frantz era el último en subirse al taxi, pero cuando sólo había puesto un pie dentro y se disponía a sentarse, el taxista arrancó sin percatarse de que aún faltaba uno por acomodarse y arrastró al pobre Frantz a lo largo de diez metros ante los gritos desesperados del resto de la expedición, que observábamos atónitos cómo un hombre de 2,10 metros de estatura y 130 kilos de peso pendía de la puerta de un taxi en marcha como un saco de patatas.
En su cúmulo de despropósitos también hubo uno con componentes paranormales. El buenazo de nuestro relato nos confesó en un entrenamiento que ni él ni su familia estaban durmiendo en paz últimamente debido a unos hechos inexplicables que sucedían de noche en su domicilio. Nos comentaba que de madrugada el televisor se encendía sólo, que las luces de la planta baja amanecían encendidas y que el silencio de la noche se veía truncado a menudo por unos sonidos indescriptibles de origen desconocido. Esto tenía trastornada a su familia, que no veía ya la hora de hacer las maletas y largarse de este país.
No quiero finalizar sin destacar lo buenísima persona que era Frantz. Nunca cayó en el victimismo y siempre afrontó sus desgracias con optimismo y afán de superación, quedándole siempre fuerzas para apoyar, animar y arengar a sus compañeros.
Para los que piensen que su temporada no está siendo buena, que se acuerden de Frantz Pierre Louis. Un gran tipo. Estés donde estés, te deseo la mejor suerte del mundo. La mereces, amigo.
Llegó nuestro amigo al sur de España y durante la primera semana comenzó su cadena de desgracias: una salmonela de caballo se aferró a su intestino con tal virulencia que tras días de fiebres altísimas, vómitos imparables y diarreas incontenibles tuvo que ser ingresado de urgencia en un hospital al borde de la deshidratación y posteriormente, viendo que la enfermedad no remitía se le trasladó a otro centro sanitario con mayor entidad y medios donde permaneció una semana. Finalmente se repuso, aunque con importantes secuelas físicas que le mermaron su puesta a punto de pretemporada.
Cuando había conseguido sobreponerse y adquirir el tono físico adecuado, y ansiaba debutar en la Liga, durante un entrenamiento confundió el baloncesto con la gimnasia rítmica realizando un involuntario espagat. Al no estar su flexibilidad habituada a tal postura, irremediablemente sufrió una rotura de fibras en el abductor que le condenó a estar en el dique seco durante varias semanas.
Con su envidiable optimismo y fuerza de voluntad, se recuperó y empezó a jugar, aunque por poco tiempo. Transcurridas varias jornadas tuvo lugar un terrible accidente en la cancha que casi acabó en tragedia. Sucedió al toparse con el CAI Zaragoza, o para ser más exactos, con Otis Hill. Nuestro héroe trató de taponar un mate del fornido pívot americano pero se desestabilizó en el intento y cayó con la crisma en el suelo. El impacto fue brutal. Se quedó inmóvil, luego comenzó a convulsionar mientras un charco de sangre manaba de su cabeza. Su mujer y sus dos hijos pequeños observaban con estupor la escena desde la grada y los compañeros se echaban las manos a la cabeza mientras los sanitarios se lo llevaban en ambulancia. Afortunadamente, mientras continuaba el partido, nos llegaron las buenas noticias de que había recuperado la consciencia y que su traumatismo craneoencefálico no le impediría continuar su singladura en la temporada; eso sí, portando durante unas semanas un collarín.
A continuación os contaré un suceso con tintes escatológicos que acaeció en su bonito adosado. Un buen día comenzó a emerger de los desagües sanitarios mares de líquido putrefacto acompañado de sospechosas y apestosas sustancias sólidas que anegaron la planta baja de su hogar. La situación, con su mujer al borde del ataque de nervios y sus dos perplejos hijos chapoteando en el lodazal, era dantesca. El ayuntamiento envió una cuadrilla con maquinaria específica para rescatar a la familia, que comenzaba ya a pensar que haber fichado en España quizá no hubiera sido una buena idea.
Los viajes en avión también fueron escenario de muchas desventuras. Siempre que se perdía una maleta, cómo no, esa era la de Frantz Pierre Louis. Varias veces la expedición se quedó atascada en el aeropuerto de llegada mientras se reclamaba el equipaje de nuestro protagonista, quien lejos de montar escenitas, acataba con entereza y resignación su mal fario.
El punto álgido de su infortunio en los viajes lo sufrió en Melilla. Tras aterrizar, nos organizamos para desplazarnos en taxis al hotel. El taxista introdujo en el maletero los macutos de todos los que iban en ese taxi… excepto, casualmente, el del jugador que todos nos imaginamos. Pero eso es sólo una minucia comparado con lo que iba a suceder después. Frantz era el último en subirse al taxi, pero cuando sólo había puesto un pie dentro y se disponía a sentarse, el taxista arrancó sin percatarse de que aún faltaba uno por acomodarse y arrastró al pobre Frantz a lo largo de diez metros ante los gritos desesperados del resto de la expedición, que observábamos atónitos cómo un hombre de 2,10 metros de estatura y 130 kilos de peso pendía de la puerta de un taxi en marcha como un saco de patatas.
En su cúmulo de despropósitos también hubo uno con componentes paranormales. El buenazo de nuestro relato nos confesó en un entrenamiento que ni él ni su familia estaban durmiendo en paz últimamente debido a unos hechos inexplicables que sucedían de noche en su domicilio. Nos comentaba que de madrugada el televisor se encendía sólo, que las luces de la planta baja amanecían encendidas y que el silencio de la noche se veía truncado a menudo por unos sonidos indescriptibles de origen desconocido. Esto tenía trastornada a su familia, que no veía ya la hora de hacer las maletas y largarse de este país.
No quiero finalizar sin destacar lo buenísima persona que era Frantz. Nunca cayó en el victimismo y siempre afrontó sus desgracias con optimismo y afán de superación, quedándole siempre fuerzas para apoyar, animar y arengar a sus compañeros.
Para los que piensen que su temporada no está siendo buena, que se acuerden de Frantz Pierre Louis. Un gran tipo. Estés donde estés, te deseo la mejor suerte del mundo. La mereces, amigo.
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